CARACTERIZACIÓN GENERAL

Introducción

Después de 14 años ininterrumpidos de operación del Diplomado Latinoamericano en Evaluación Universitaria, de su transformación, en el año 2011, en el Programa Integral de Posgrado en Evaluación-Planeación como estrategia original y única de formación de evaluadores, así como de los logros, impacto y trascendencia obtenidos en cuanto al mejoramiento de la calidad educativa, emprende una profunda reestructuración del alcance y formas de organización de sus mecanismos de formación y capacitación, con el fin de consolidar la profesionalización del campo de la evaluación planeación educativa y ampliar su intencionalidad en cuanto a promover el mejoramiento de la calidad de las personas, grupos de trabajo, programas educativos, dependencias, instituciones y sistemas.

En esta reestructuración, el programa de posgrado, en sus diferentes niveles (diplomado, especialización, maestría y doctorado) busca promover, incorporado al Instituto para la Medición, Mejoramiento y Aseguramiento de la Calidad de la Educación (IMMACE) la formación de cuadros de expertos en la teoría, práctica, investigación y difusión de las actividades de evaluación, que respondan a la problemática específica de sus propias organizaciones educativas por medio del desarrollo, en cada institución, de laboratorios de docencia-investigación integrados en grupos de trabajo académico o UVADIs, especializados en la evaluación planeación integrada de las funciones sustantivas de docencia, investigación, difusión y vinculación o proyección social.

Al mismo tiempo, el fundamento teórico metodológico que fue base para la creación del Programa Integral de Posgrado: la Teoría de los Procesos Alterados y el Modelo “V”, ha probado su capacidad para extender su cobertura, considerando a la educación en sus diferentes niveles (básica, media, media superior y superior) dimensiones (personas, grupos de trabajo, programas, dependencias e instituciones en general), y modalidades (presencial, abierta, a distancia, mixta) con el propósito de responder a las necesidades de mejoramiento de la calidad de los diferentes contextos académicos y fomentar la internacionalización de la educación por mediante esquemas novedosos de movilidad de estudiantes, personal académico y evaluadores; intercambio de proyectos y consolidación de grupos transinstitucionales especializados por área de conocimiento.

El presente documento expone las intenciones, estructura y estrategias con las que el Programa Integral de Posgrado da respuesta a las necesidades de desarrollo y mejoramiento permanente de la calidad de las organizaciones educativas en sus ámbitos local, nacional, regional y global.

I. Caracterización del Programa Integral de Posgrado

 A. Marco histórico – contextual

En las décadas de 1960 a 1990, la situación mundial de la educación denotaba, como principal característica, un aumento significativo en el número de instituciones y de estudiantes. En el nivel superior, por ejemplo, además del crecimiento de las universidades y la expansión de la matrícula, la segunda mitad del siglo XX asistió a muy diversos cambios entre los que se encuentran:

  • El crecimiento desmedido del sector privado.
  • La generación de múltiples estructuras Educativas, de la tradicional en escuelas y facultades, a divisiones, departamentos, áreas, centros, etc., fomentando la interdisciplinariedad.
  • La diversificación de instituciones, además de las universidades propiamente dichas: institutos tecnológicos, colegios universitarios, instituciones especializadas en un área de conocimiento o en determinado nivel educativo.
  • La diversificación en la duración de los estudios, con carreras tradicionales de ciclos largos y otras de duración menor, usualmente para la formación de técnicos o técnicos profesionales, ya sea como formación terminal o como parte de una carrera profesional de mayor duración.La diversificación en la duración de los estudios, con carreras tradicionales de ciclos largos y otras de duración menor, usualmente para la formación de técnicos o técnicos profesionales, ya sea como formación terminal o como parte de una carrera profesional de mayor duración.
  • El establecimiento de múltiples formas de calificación: por créditos, por número de horas, etc.
  • La variedad en la organización de los ciclos escolares: semestral, anual, trimestral, cuatrimestral.
  • La tendencia a la flexibilidad en los currículos, aumentando el número y variedad de carreras.
  • El desarrollo de nuevas tecnologías de la información y de la comunicación que fortalecieron la expansión de las modalidades educativas abierta, a distancia y mixta.

Toda esta diversidad, aunada al incremento en las actividades de cooperación internacional en el ámbito académico y de gestión, la creciente movilidad de estudiantes entre instituciones de diferentes países, la restricción del financiamiento para las universidades públicas, y la variabilidad en los niveles de calidad de la educación ofrecida, incluyendo el surgimiento de la educación transfronteriza (sin que a la fecha exista suficiente información acerca de su impacto ni de su calidad académica) dio lugar a la creación de agencias y sistemas nacionales de acreditación, como una forma, tanto de regular la eficacia y eficiencia de la educación superior, como de promover la rendición de cuentas de los programas y las instituciones educativas.

Por su parte, en este marco de transformación, diversificación y globalización, la UNESCO hizo un llamado para re-pensar el papel de la educación superior. Así, la Conferencia Mundial celebrada en 1998, destacó la importancia del debate internacional, no sólo en cuanto a la preocupación por la calidad y la pertinencia de los estudios que las instituciones educativas de cada país ofrecen, así como el equilibrio entre las funciones básicas de docencia, investigación y servicio, sino también a la necesidad de revisar el concepto mismo de cooperación internacional y el fortalecimiento de la dimensión internacional de la enseñanza superior, con pleno respeto a las particularidades de las instituciones y de las naciones.

A partir de la Conferencia Mundial de la UNESCO hubo un incremento notable de agencias y sistemas de evaluación y acreditación de carácter nacional; y también proliferaron, tanto los organismos que agrupan instituciones educativas de diversos países, como los de acreditación Educativa, tanto a nivel regional como internacional.

No obstante los esfuerzos para medir la calidad, la principal problemática se encontró en la idoneidad de los evaluadores. En general, tanto en el pasado como ahora, los organismos dedicados a la acreditación operan mediante la evaluación por pares, y es usual que éstos se recluten o inviten en función de su formación disciplinaria, posteriormente se someten a un curso o taller en el que se les proporciona información en relación con las tareas que habrán de realizar como evaluadores. Por otra parte, la formación de recursos humanos especializados en evaluación educativa, no se considera como objeto de estudio específico en los programas de licenciatura y posgrado vinculados con dicho ámbito; y en los raros casos en que tal formación se ha incluido, los temas y contenidos se tratan de manera tangencial o sólo por medio de la inclusión de algunas asignaturas optativas. Asimismo, a la fecha tampoco existe un consenso en cuanto al perfil que debe cubrir un evaluador, y frecuentemente, los organismos nacionales o internacionales que se dedican a las tareas de evaluación y acreditación operan con personal que no conoce o carece, de las características adecuadas para el desempeño de su labor.

Reconociendo este contexto, el Consejo Ejecutivo de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, en su LVI reunión celebrada en la Universidad de San Carlos de Guatemala el 2 de abril de 1998, definió como necesidad prioritaria la de promover y facilitar las actividades de autoevaluación y evaluación externa de las universidades latinoamericanas, con el objetivo primordial de mantener y mejorar su calidad académica, así como prepararlas para enfrentar los procesos de acreditación y de internacionalización de la educación superior. De esta manera, se constituyó un equipo de trabajo formado por expertos en evaluación Educativa de diferentes países latinoamericanos. Este equipo, denominado “Grupo Técnico”, se dio a la tarea de elaborar un plan de trabajo integral en torno a los temas de evaluación y acreditación Educativas. El trabajo del grupo técnico dio como resultado un Proyecto que se denominó “Universidad Siglo XXI”, y cuyos objetivos generales fueron:

  1. Facilitar el desarrollo de procesos de autoevaluación y evaluación externa para el fortalecimiento académico de las instituciones, orientado a mejorar la calidad de la educación superior en América Latina.
  2. Formar personal capacitado en las tareas de evaluación en las instituciones de la Región.
  3. Promover la transformación de las universidades latinoamericanas en función de sus propias necesidades e intereses.
  4. Preparar a los grupos académicos para contender con procesos de evaluación externa y acreditación, preservando la autonomía Educativa.

El proyecto se programó para tener una duración de dos años. La formación de personal en autoevaluación se inició en el año de 1998 con la realización de una serie de talleres. Al año siguiente, y con el fin de avanzar hacia otra serie de talleres en evaluación externa, la UDUAL invitó al Dr. Jorge González González, que en esa época era Vocal Ejecutivo del Comité de Ciencias Naturales y Exactas de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior de México (CIEES). Con la incorporación del Dr. González al Grupo Técnico del Proyecto Universidad Siglo XXI, el Proyecto tuvo un giro realmente importante, pues el modelo de evaluación que él propuso daba plena respuesta a la intención primordial de la UDUAL en el sentido de que lo fundamental es apoyar el mejoramiento permanente de las instituciones latinoamericanas, más allá de cualquier otro objetivo, con lo que el Proyecto extiende su duración de manera indefinida. A partir de esta concepción y teniendo al Modelo “V” como sustento teórico metodológico, los talleres de formación de evaluadores externos se imparten hasta el año 2002, y en 2003 se crea el Diplomado Latinoamericano en Evaluación Educativa con tres módulos: autoevaluación, evaluación externa y acreditación, y en 2006 se incorpora el taller de certificación profesional Educativa que constituye el cuarto módulo del diplomado.

Desde el inicio de los talleres de evaluadores externos, en 1999, el Proyecto definió que los académicos formados se incorporarían en una red de evaluadores para apoyar el mejoramiento de la calidad académica de programas educativos, dependencias e instituciones, lo que se logró el 17 de agosto de 2007 con la creación de la Red Internacional de Evaluadores, S.C., (RIEV) como organismo autónomo que integró, en sus inicios, alrededor de 700 académicos universitarios de diferentes disciplinas, universidades y países, formados en los diferentes módulos, para realizar procesos de acreditación internacional y certificación profesional Educativa, y participar como asesores en el diplomado. En el amplio espectro de opciones que América Latina y el Caribe ofrece y tiene a su disposición en cuanto a la evaluación de la educación superior, la RIEV cubre un espacio que viene a complementar los esfuerzos realizados en torno al mejoramiento permanente de la calidad de la educación superior cuyo fin último es el mejoramiento de la calidad de vida de todos y cada uno de los ciudadanos de esta región del continente.

La creación de la RIEV y sus resultados permitieron el desarrollo del Sistema de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Educación Superior en América Latina y el Caribe (SEACESALC) que contó también con el apoyo de la UNAM y de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana. El proyecto se presentó en diversas reuniones y foros recabando e incorporando las diferentes opiniones de los expertos que lo analizaron, hasta su versión final que fue aprobada por el Consejo Ejecutivo de la UDUAL en noviembre de 2008. El SEACESALC se creó como el instrumento idóneo para definir y delimitar los mecanismos de mejoramiento de la calidad de la educación superior y otorgar una mayor credibilidad social a los procesos y resultados educativos. América Latina y el Caribe constituye una región con un origen común pero con elementos geográficos, sociales, económicos y culturales altamente diferenciados; es por ello que se hace necesario contar con un sistema que organice esa diversidad y que, al mismo tiempo, promueva la expresión cabal de la individualidad a través de entidades y sistemas locales, nacionales y regionales de evaluación – planeación de la educación superior. Asimismo, el SEACESALC permite dar cuenta ante la comunidad internacional, de las fortalezas de América Latina y El Caribe en el ámbito educativo.

Para cumplir con su misión, el SEACESALC contó con un plan de desarrollo a largo plazo que se instrumentó con seis líneas estratégicas:

  • Formación de personal especializado en evaluación – planeación
  • Investigación sobre evaluación de la calidad de la educación superior en américa latina
  • Indicadores paramétricos de calidad para evaluación, acreditación y certificación
  • Sistema de información sobre evaluación, acreditación y certificación profesional Educativa
  • Apoyo a los sistemas nacionales de evaluación, acreditación y certificación de la educación superior
  • Programa académico de movilidad educativa

La línea estratégica 1 dio lugar a la transformación del diplomado en un programa de posgrado para responder a la necesidad manifestada reiteradamente por los participantes en cuanto a contar con una certificación académica formal, al mismo tiempo que promover su profesionalización. Con el programa de posgrado se cubren las cuatro funciones Educativas sustantivas: formar profesionales especializados y capaces de plantear y resolver problemas en el campo de la evaluación-planeación educativa mediante la investigación, para el mejoramiento permanente de sus propios programas, dependencia e instituciones, así como para el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos de su país y del ámbito internacional, que puedan emplear estrategias para la difusión de sus actividades, resultados y logros.

El Programa Integral de Posgrado en Evaluación Planeación Educativa dio inicio en el año 2012 con los niveles de: Diplomado, Especialización, Maestría y Doctorado. En 2012 y 2013 se desarrolló el Diplomado y la Especialización, y en 2014 se inició la Maestría y el Doctorado.

B. Marco conceptual metodológico

En el entorno mundial, el concepto de calidad en la educación, y particularmente en la educación superior, ha sido objeto de innumerables análisis y propuestas de definición. Habiendo surgido como objeto de estudio en el ámbito de la producción para luego derivar en el de la gestión empresarial como un medio de optimización de recursos y logro de metas, la noción de calidad llegó al terreno de la educación como imperativo de respuesta ante una diversidad de fenómenos ya bien conocidos: la restricción del financiamiento para las universidades públicas; el crecimiento acelerado de la matrícula; el aumento de instituciones, sobre todo privadas, aunado al surgimiento de la educación transfronteriza, no siempre con regulación ni normatividad sobre su pertinencia y factibilidad; la súper-especialización del conocimiento con la consecuente diversificación de títulos a otorgar y niveles educativos en los que se imparten; la creación de planes de estudio de pregrado y posgrado sin elementos sólidos de fundamentación para su existencia; la adopción de modelos educativos “innovadores”, sin su correspondiente aplicación en la realidad cotidiana de los programas educativos ni en la capacitación de los docentes; la carencia y falta de sistematización de la información sobre las características de las instituciones, estudiantes, personal académico, planes de estudio, actividades y proyectos que se desarrollan, etc.

Así, en el contexto educativo tanto mundial como latinoamericano, han surgido muy diversas concepciones del término “calidad”, desde aquellas que la asumen bajo las nociones difusas de perfección y excelencia, hasta otras que varían dependiendo del esquema que se toma como punto de partida para su definición.

Si el concepto parte de la institución y el sistema educativo, la calidad se entenderá como el cumplimiento de requisitos y reglamentos establecidos, por ejemplo, en términos de costo – beneficio, infraestructura avanzada y optimización de recursos, eficiencia terminal y calificación del personal académico. Si el punto de comparación es el conocimiento, la calidad tendrá que ver con la actualización de las disciplinas y la adopción de planes de estudio que se encuentren en la frontera del saber, y en aquello que el ámbito internacional determine como relevante. Si el interés está en el mercado de trabajo, la adquisición de competencias que respondan a los requerimientos del sector productivo será el factor característico de una institución o programa de calidad; y si partimos del ámbito social, la pertinencia se convertirá en su elemento distintivo.

En relación con el carácter polisémico del concepto de calidad, los expertos en educación coinciden en que éste es de difícil consenso y varía dependiendo de los contextos, los actores y los elementos que considera (J.J. Brunner, 1994) (A. Buendía, 2007), por lo que se hace necesario buscar la vinculación entre los diversos puntos de vista y componentes que se toman de manera desagregada, para construir una perspectiva integrada de la noción de calidad.

En su concepción de calidad, el modelo “V” se sustenta en dos elementos que constituyen la base sobre la cual han de centrarse los ideales de acción de la “educación para todos y para toda la vida”, y a los que hemos llamado: Ejes de la Calidad y Componentes de la Calidad:

a) Ejes de la Calidad

Equidad y cobertura.- La equidad en el acceso a la educación hace referencia a la consideración, sin ninguna discriminación, de los méritos, la capacidad, los esfuerzos, la perseverancia y la determinación de los aspirantes. Por otra parte, la cobertura se refiere a hacer la enseñanza accesible a todos para formar una masa crítica de personas cualificadas y cultas que lleguen a promover, en sus países, un auténtico desarrollo endógeno y sostenible.

Eficacia y eficiencia.- Una educación eficaz, ha de preservar y desarrollar sus funciones fundamentales de: a) docencia, en cuanto a la formación académica; b) investigación, en sus diferentes modalidades; c) difusión o extensión, en la divulgación de los conocimientos, del quehacer académico y de los productos y logros de ese quehacer, a sus propias comunidades, a otras comunidades educativas, y a la sociedad en general; d) articulación o vinculación, con los problemas de la sociedad y del mundo del trabajo. Al mismo tiempo, la eficiencia de la educación se deberá mostrar en la gestión y obtención de los recursos necesarios, en una administración debidamente racionalizada y en una utilización sana de los recursos.

Pertinencia y trascendencia.- – La pertinencia se refiere a la adecuación entre lo que la sociedad espera de las instituciones y lo que éstas hacen a su servicio. Asimismo, una institución tiene trascendencia, cuando es capaz de contribuir al desarrollo del conjunto del sistema educativo, tanto nacional como internacional, y al mejoramiento de la calidad de vida de todos y cada uno de los ciudadanos.

b) Componentes de la Calidad

El Modelo “V” desarrolla estos componentes de la siguiente manera:

  • Deber ser.- constituido por las intenciones de la institución, representadas en su misión, objetivos, perfil del egresado y normatividad.
  • Quehacer.- que involucra la estructura funcional de la institución (formas de organización de las funciones sustantivas: planes de estudio, proyectos de investigación, líneas de difusión y vinculación; y actores del trabajo académico: estudiantes, personal académico, autoridades, personal administrativo)
  • Ser.- que se refiere a los resultados que se derivan del trabajo académico
  • Querer ser.- conformado por aquello que la propia institución desea lograr, o el punto en el que desea estar en un plazo determinado, y que se refleja en su visión y en un proyecto general de desarrollo.

Al vincular los ejes con los componentes, proponemos como definición de calidad en el campo de la educación:

La integración y adecuación del ser, quehacer, deber ser y querer ser de un programa educativo, una dependencia o una institución.

Donde la integración y adecuación se expresan de la siguiente manera:

  • Ser: en función de sus resultados, que denotan la eficacia en el desarrollo de sus funciones.
  • Quehacer:: en función de su estructura funcional, que muestra la eficiencia de la organización y recursos.
  • Deber ser: en función de su intencionalidad, que incorpora la pertinencia, equidad y cobertura.
  • Querer ser: en función de su visión, que se alcanza por medio de un proyecto general de desarrollo con líneas estratégicas a largo plazo, planes estratégicos a mediano plazo y programas de acción a corto plazo.

Esta noción de calidad es la que se aplicó en el Diplomado Latinoamericano en Evaluación Educativa, y la que se considera para el planteamiento del posgrado actual en evaluación educativa. En este sentido, la formación de recursos humanos tiene como instrumento teórico metodológico, el Modelo “V” de Evaluación Planeación, cuyos procedimientos responden al concepto de calidad delineado anteriormente, y tiene como características primordiales, el ser integral, porque vincula la evaluación y la planeación como procesos continuos e interdependientes; integrativo, porque involucra a todos los componentes del fenómeno educativo en sus diferentes dimensiones (personas, programas, dependencias, institución, sistema educativo); diseñado ex profeso para la educación; y adecuado a la amplitud, diversidad y complejidad de las instituciones y sistemas educativos en los que cada programa se inserta, respetando su autonomía y libertad académica.

De esta manera, el posgrado en evaluación tiene como sustento, por una parte, los principios del IMMACE y del SIMMACE: humanista, incluyente, flexible y resiliente; asume sus valores: tolerancia, pluralidad, responsabilidad, libertad, honestidad, respeto, justicia, veracidad, lealtad, confiabilidad, sabiduría, perseverancia, mesura, humildad; y como fundamento conceptual, metodológico e instrumental, el Modelo “V” de evaluación planeación, que toma como punto de partida el que los procesos educativos son complejos, por la diversidad de estructuras, formas de organización y recursos de las instituciones, que varían en función del nivel y del sistema educativo al que pertenecen y que son producto de su historia y de su contexto particular. Esta complejidad se incrementa porque las múltiples dimensiones de una institución educativa -individuos (estudiantes y personal académico), grupos de trabajo (Unidades de Vinculación Académica Docencia Investigación, UVADIs), programa educativo, dependencia e institución- están necesariamente articuladas entre sí e impactan en diferentes ámbitos –local, regional, nacional, multinacional y mundial, todo lo cual es incorporado en el Modelo “V” en procesos integrales y continuos de evaluación – planeación con el fin de:

  • conocer sus problemas a profundidad
  • formular propuestas de solución, y
  • acompañar los procesos de planeación y desarrollo de acciones

De esta manera, la metaintención del Modelo “V” es lograr la integración y el mejoramiento permanente de la calidad de la educación, y con ello, el mejoramiento de la calidad de vida de la región a la que pertenece incluyendo a todos y cada uno de sus habitantes.

La función central del proceso de evaluación – planeación es hacer una valoración de los programas académicos de los diferentes niveles de la educación en cada país, proponiendo y aplicando estrategias de fortalecimiento y superación del programa en particular, de la institución, y de la educación en general, mediante la confrontación de los resultados esperados con los resultados obtenidos, con el fin de identificar y hacer evidentes, en sus procesos, los aciertos y las fallas, así como sus causas.

 C. Resultados, impacto y trascendencia

Tanto el diplomado como el programa de posgrado han tenido, en sus 14 años de operación, entre otros, los siguientes logros:

  • La formación de pares evaluadores en las diversas disciplinas y áreas de conocimiento que se encuentran ya participando en los procesos de evaluación y acreditación de programas, dependencias e instituciones que lleva a cabo la RIEV, e incluso están siendo incorporados por diversos organismos y agencias acreditadoras públicas y privadas, dada la solidez de su formación en el campo de la evaluación-planeación con el Modelo “V”. A la fecha, en los diferentes módulos del posgrado han participado alrededor de 1500 académicos de cerca de 300 universidades de 21 países. Al mismo tiempo, el posgrado está iniciando la incorporación de personal académico de universidades provenientes de latitudes más allá de América Latina y el Caribe, como es el caso de Portugal.
  • El avance en la profesionalización de las actividades de evaluación llevó a transformar el Diplomado Latinoamericano en Evaluación Universitaria en el Programa Integral de Posgrado que incorpora los niveles de diplomado, especialización, maestría y doctorado.
  • El núcleo de especialización del programa de posgrado ha generado investigaciones, tanto acerca de la problemática académica, organizativo operativa y política de las instituciones, como sobre la concepción del proceso de enseñanza–aprendizaje y la formación de profesionales en áreas de conocimiento como medicina, odontología y enfermería, con fines de transformación del perfil del egresado y de los planes de estudio respectivos, para el mejoramiento de las competencias de las distintas especialidades. Los avances en estos aspectos sentaron las bases para la fundación del Instituto para la Medición, Mejoramiento y Aseguramiento de la Calidad de la Educación, que dará cabida a los proyectos de investigación de maestría y doctorado.
  • Los evaluadores formados en los módulos del diplomado y del programa de posgrado participan en el apoyo a los sistemas nacionales de evaluación, acreditación y certificación de la educación superior con su participación en los diversos organismos de sus respectivos países y, en este sentido, tuvo lugar la creación de las primeras redes nacionales de evaluadores en Perú, República Dominicana, México y Bolivia, con el propósito de apoyar y articular los sistemas de acreditación y las comisiones de acreditación nacionales y regionales estableciendo nexos con los responsables de dichas comisiones y los gobiernos de cada país, para el mejoramiento de la calidad, equidad, pertinencia y cobertura de la educación superior en cada país de América Latina y el Caribe. Las redes nacionales se encuentran actualmente en un proceso de análisis y reestructuración con el fin de responder cabalmente a las necesidades de mejoramiento de la calidad.
  • El Programa Académico de Movilidad Educativa (PAME) se incorporó, en 2009, como un elemento central de las líneas estratégicas del SEACESALC, como estrategia para promover la integración, la internacionalización y la competitividad de esta región del continente. En su diseño actual, el PAME considera la internacionalización de las cuatro funciones sustantivas de la universidad (docencia, investigación, difusión y vinculación); la participación de estudiantes, profesores y grupos de trabajo; el establecimiento de estancias de movilidad en los niveles de pregrado y posgrado, así como la incorporación, en las estancias de movilidad, de las diferentes modalidades de enseñanzaaprendizaje (presencial, abierta y a distancia).
  • Los evaluadores formados en los módulos del diplomado y del programa de posgrado se incorporaron a la RIEV para participar en procesos de acreditación internacional de programas educativos, dependencias e instituciones en países como Argentina, Colombia, México, Perú y República Dominicana. Todos los procesos de acreditación que desarrollan los evaluadores de la RIEV se destacan por constituir una estrategia para el mejoramiento permanente; es decir, la acreditación no concluye cuando se entrega la constancia correspondiente. Por el contrario, la institución y la RIEV se comprometen en un proceso de seguimiento del plan de mejora diseñado por aquella a partir de las recomendaciones surgidas como resultado de la evaluación para que el aseguramiento de la calidad sea continuo.
  • Ante los mecanismos usuales de evaluación comparativa de la calidad, comúnmente denominados “Rankings”, que diversas entidades, como organismos editoriales o de consultoría, gobiernos y grupos de universidades, entre otros, han instrumentado para asignar un orden numérico a un grupo de universidades, en función de un criterio o conjunto de criterios, definidos de manera sesgada y poco transparente, la RIEV ha desarrollado, como producto del programa de posgrado y de las evaluación que ha realizado, una estrategia alterna basada en la construcción de Paradigmagramas, cuyo propósito es generar sistemas de información fiables, imparciales y transparentes sobre la calidad de las organizaciones educativas y sus diferentes niveles dimensionales y modalidades, tomando en consideración su sello particular (valores), enfoque(s) disciplinario(s), orientación(es) profesional(es) y vocación social. Estos sistemas de información permitirán que las entidades educativas rindan cuentas sobre su quehacer, logros, impacto y trascendencia académicos, ante sí mismas, ante las comunidades vinculadas con el conocimiento y con los sectores productivos, así como ante la sociedad local, nacional, regional e internacional; al mismo tiempo que desarrollen estrategias eficientes y eficaces para el mejoramiento permanente de su calidad.

Los resultados expuestos anteriormente dan cuenta de la experiencia y madurez que el programa de posgrado ha alcanzado, y de su factibilidad para la transformación que ha emprendido y extender sus límites a los diferentes niveles de la educación.

Introducción

Después de 14 años ininterrumpidos de operación del Diplomado Latinoamericano en Evaluación Universitaria, de su transformación, en el año 2011, en el Programa Integral de Posgrado en Evaluación-Planeación como estrategia original y única de formación de evaluadores, así como de los logros, impacto y trascendencia obtenidos en cuanto al mejoramiento de la calidad educativa, emprende una profunda reestructuración del alcance y formas de organización de sus mecanismos de formación y capacitación, con el fin de consolidar la profesionalización del campo de la evaluación planeación educativa y ampliar su intencionalidad en cuanto a promover el mejoramiento de la calidad de las personas, grupos de trabajo, programas educativos, dependencias, instituciones y sistemas.

En esta reestructuración, el programa de posgrado, en sus diferentes niveles (diplomado, especialización, maestría y doctorado) busca promover, incorporado al Instituto para la Medición, Mejoramiento y Aseguramiento de la Calidad de la Educación (IMMACE) la formación de cuadros de expertos en la teoría, práctica, investigación y difusión de las actividades de evaluación, que respondan a la problemática específica de sus propias organizaciones educativas por medio del desarrollo, en cada institución, de laboratorios de docencia-investigación integrados en grupos de trabajo académico o UVADIs, especializados en la evaluación planeación integrada de las funciones sustantivas de docencia, investigación, difusión y vinculación o proyección social.

Al mismo tiempo, el fundamento teórico metodológico que fue base para la creación del Programa Integral de Posgrado: la Teoría de los Procesos Alterados y el Modelo “V”, ha probado su capacidad para extender su cobertura, considerando a la educación en sus diferentes niveles (básica, media, media superior y superior) dimensiones (personas, grupos de trabajo, programas, dependencias e instituciones en general), y modalidades (presencial, abierta, a distancia, mixta) con el propósito de responder a las necesidades de mejoramiento de la calidad de los diferentes contextos académicos y fomentar la internacionalización de la educación por mediante esquemas novedosos de movilidad de estudiantes, personal académico y evaluadores; intercambio de proyectos y consolidación de grupos transinstitucionales especializados por área de conocimiento.

El presente documento expone las intenciones, estructura y estrategias con las que el Programa Integral de Posgrado da respuesta a las necesidades de desarrollo y mejoramiento permanente de la calidad de las organizaciones educativas en sus ámbitos local, nacional, regional y global.

NIVELES ESTRUCTURALES

II. Niveles estructurales del Programa Integral de Posgrado

 A. Superestructura
1. Misión

1.1 Misión del Programa Integral de Posgrado en Evaluación Planeación Educativa

Formar expertos e investigadores en evaluación planeación de la educación en sus diferentes niveles (básico, medio, medio superior y superior), dimensiones (personas, grupos de trabajo, programas educativos, dependencias, instituciones, sistemas) y modalidades de enseñanza aprendizaje (presencial, abierta, a distancia), capaces de emplear el Modelo “V” con sentido ético y crítico, en el planteamiento, tanto de la problemática de las organizaciones y sistemas educativos como de los problemas de las disciplinas y de su enseñanza aprendizaje a nivel local, nacional, regional e internacional; en el desarrollo de investigación para la aplicación de soluciones innovadoras en los sectores educativo, académico, productivo y social; así como en la difusión de los resultados, logros, impacto y trascendencia de su quehacer académico y social.

1.2 Misión del Diplomado Latinoamericano en Evaluación Planeación Educativa

Formar expertos en el Modelo “V” de evaluación planeación con los valores, conocimientos y capacidades profesionales para aplicar el Modelo “V” con sentido ético y crítico, en las modalidades de autoevaluación, evaluación externa, acreditación y certificación, como estrategias para el mejoramiento de las personas, grupos de trabajo, programas educativos, dependencias e instituciones educativas, principalmente de nivel superior, así como para difundir sus actividades y los resultados de éstas.

1.3. Misión de la Especialización en Evaluación Planeación Educativa

Formar especialistas con los conocimientos y capacidades profesionales para aplicar el Modelo “V” de evaluación planeación con sentido ético y crítico, en el análisis de la problemática profesional y de la enseñanza aprendizaje de una disciplina o área de conocimiento; o bien, en el análisis transversal de las instituciones educativas en cuanto a sus actividades de gobierno, gestión, organización y operación, con el propósito de mejorar la calidad de los futuros egresados, así como de contribuir al mejoramiento de la calidad de sus procesos de enseñanza aprendizaje.

1.4. Misión de la Maestría en Evaluación Planeación Educativa

Formar expertos en la metodología del Modelo “V”, para el desarrollo de proyectos de investigación que organicen y sistematicen el conocimiento de un objeto particular de la problemática educativa, así como llevar a cabo actividades de asesoría, difusión y vinculación sobre dicha problemática, en los ámbitos locales, nacionales e internacionales, en diferentes niveles y dimensiones.

1.5. Misión del Doctorado en Evaluación Planeación Educativa

Formar investigadores de alto nivel en el Modelo “V” de Evaluación-Planeación, para organizar y dirigir equipos mutidisciplinarios y transdisciplinarios y realizar actividades de investigación para proponer soluciones innovadoras a la problemática de dicho campo, así como para el desarrollo de actividades de difusión y vinculación en el campo de la evaluación-planeación educativa en los ámbitos locales, nacionales e internacionales, en diferentes niveles y dimensiones.

2. Visión
3. Concepción del Proceso de Enseñanza Aprendizaje (COPEA)
4. Perfil del egresado
 B. Estructura
1. Estructura de gobierno y organización
2. Estructura curricular
3. Personal académico
4. Líneas de investigación, difusión y vinculación
5. Requisitos de ingreso
6. Requisitos de permanencia
7. Requisitos de egreso
 C. Infraestructura

El Programa de Posgrado es autofinanciable y depende de las cuotas de recuperación que cubran los alumnos, así como de la plataforma, instalaciones, materiales, equipo y servicios de las universidades sede, de acuerdo con el convenio específico establecido para tal efecto. A mediano plazo se diseñará y desarrollará una estrategia de financiamiento.

 

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